Humor, Streamings y Ojeras de Padre.
Mi relación con la comedia empezó donde empiezan muchas cosas raras: en internet. Un día empecé a hacer vídeos, luego otro, luego otro… y sin darme demasiada cuenta acabé hablando solo delante de una cámara con bastante regularidad.
Con el tiempo descubrí algo curioso: la gente se reía. Y cuando eso pasa, el siguiente paso lógico es subirte a un escenario y comprobar si sigue funcionando cuando hay personas reales delante.
Así fue como acabé haciendo monólogos. Al principio pensando que sabía lo que hacía, y después descubriendo que en realidad nadie lo sabe, solo que algunos lo disimulan mejor.
Mi comedia suele girar alrededor de tres cosas: la lógica llevada demasiado lejos, las pequeñas decisiones absurdas que tomamos todos los días y la sospecha constante de que ser adulto no era exactamente lo que prometían.
Ahora además soy padre, lo cual añade un nivel completamente nuevo de confusión y material para el escenario.
Así que si vienes a un teatro o te apuntas a la newsletter, lo que vas a encontrar es básicamente esto: un intento bastante serio de entender cómo funciona el mundo… que normalmente termina demostrando que no tiene mucho sentido.